Guardianas del umbral del tiempo
paralizadas en eterno abrazo del capullo
las mariposas han volado
...
Un vacío recipiente
vejado
conquistado
la muerte reservó su verdadera vida
a los despojos agrios del recuerdo
...
Brazos torcidos como sauces imposibles
marañas excrecencias jirones
y sólo la memoria de la fetidez
insinuada
...
Lo obsceno a escena
monstruos profetizan nuestra única certeza
nos ha de tomar desprevenidos
con los calcetines incorrectos
desgreñados e incluso calvos
con un gesto de involuntaria agonía
sin dedos sin pulmones con huesos
que atestiguan el hecho
...
No hay mejor denuncia
fascinante y espantosa
lástima que no seremos testigos
de nuestra propia putrefacción
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